lunes, 8 de febrero de 2016

Aportes para la reflexión sobre el Rol Orientador del Docente

          En el trabajo de investigación que vengo desarrollando han surgido diversos papeles de trabajo que hoy me gustaría compartir. Es importante el ejercicio de la reflexión con respecto a temas discutidos y aún polémicos como lo es ese rol orientador que el docente tiene en su aula. 

             Nuestro sistema educativo coloca gran parte de la responsabilidad del proceso de aprendizaje en los docentes, los cuales, deben asumir diversos roles dentro de su práctica profesional, ya sea de investigador, promotor de salud, orientador, líder, entre otros tal como  nos lo indica Díaz (2005) se le ha asignado diversos roles: “el de transmisor de conocimientos, el de animador, el de supervisor o guía del proceso de aprendizaje e incluso el de investigador educativo” p.01 
             Diez J (2008) nos señala en su libro “Globalización y educación crítica” con respecto a la función docente que la misma va más allá del conocimiento, el ejercicio de la docencia abarca el ámbito académico, social y político, por considerarse actualmente la educación como un ente inseparable de la vida y el modelo social y el país que se busca construir, este debe desempeñar en otros niveles sociales:
“Por eso el desafío de la actual época (…) es facilitar a los estudiantes las condiciones y dotarles de las habilidades y el conocimiento imprescindible para reconocer las formas antidemocráticas de poder” p. 406
           
            Los diversos roles marcan al docente como una figura  dentro y fuera del aula, convirtiéndolo en un criterio de relevante peso social, tal como lo señala Prieto (1984) el maestro ha sido un punto de referencia para los padres y escolares cuando estos necesitaban orientación:
“el maestro a menudo era consultado por los padres cuando se trataba de buscar profesiones a los hijos. En este caso, el educador, directamente mediante el consejo, procuraba señalar los oficios y profesiones más convenientes para sus alumnos” (p.162)
         
   Llamar al maestro “orientador” implica ampliar la comprensión y concepción del rol del docente, que ahora queda involucrado en todas las aristas del proceso de enseñanza aprendizaje. Para ello, el docente, como todo ser humano, deberá dominar sus propias preferencias y antipatías, así como comprender las motivaciones emocionales de los niños para lograr una orientación eficaz hacia sus alumnos.
             El documento base del Sistema Educativo Bolivariano (2007) realiza una serie de apartes donde describe el perfil del maestro de educación primaria, allí se presenta una serie de cualidades específicas que marcan el ejercicio de la docencia, a continuación se presentan una selección donde se destaca el rol orientador del docente desde este diseño curricular (págs. 59-60):
~        Guiar y orientar la educación de los y las estudiantes.
~        Atender diferenciadamente las potencialidades  de los y las estudiantes a partir del diagnóstico.
~        Asesorar y dirigir el desarrollo del sistema de actividades y procesos de la organización estudiantil.
~        Dirigir las reuniones con las familias de los y las estudiantes.
~        Promover la orientación profesional y formación vocacional.
~        Propiciar un ambiente acogedor, abierto y de confianza.
~        Conocer integralmente la comunidad atendiendo no solo la labor pedagógica sino la social
~        Fomentar el desarrollo de hábitos, normas de comportamiento y valores sociales, como parte del proceso de formación de los y las estudiantes.
            A pesar de la existencia de este “rol orientador” dentro del perfil del educador venezolano, encontramos situaciones donde el docente descuida el ejercicio del mismo por desconocimiento de las herramientas que la orientación puede brindarle para el desarrollo pleno en las aulas de clases, desvirtuándose el ejercicio orientador al permitir la entrada de técnicas y disciplinas ajenas al aula siendo esta de poco beneficio para el educando.

            El rol orientador
            El  rol orientador del docente consiste en proporcionar ayuda al educando, facilitarle  estrategias que contribuyan a la adquisición de hábitos positivos, que generen en el ser humano bienestar, armonía y calidad de vida. Es en el desempeño del rol orientador, que el docente puede llevar a cabo esta labor de una manera humana al promoveer, planificar, evaluar e investigar tales experiencias; considerando, además de los diseños curriculares y la escuela, a la familia, la comunidad y la sociedad como los agentes que intervienen en este proceso de educativo.
            Dentro del proceso de formación profesional en nuestro país de los educadores, se cursan como materia obligatoria en el componente básico una asignatura relacionada con la orientación, donde se prepara al docente para atender lo relacionado a los intereses y desarrollo emocional del escolar. Esta asignatura permite que los estudiantes adquieran conocimientos teóricos básicos relacionados con la Orientación, la función orientadora del docente, las características personales y profesionales del docente orientador, las áreas de información referente al estudiante, servicios y departamentos de orientación, redes de apoyo, así como órganos de gobierno y de coordinación docente vinculados a la orientación.
            El docente cumple un rol orientador ineludible en el aula, puesto que en primera instancia la responsabilidad de orientar a los niños recae sobre el docente. Más allá de esto, corresponde al docente vincularse a través de un equipo interdisciplinario (Psicopedagogo, servicio de Aulas Integradas, Psicólogo) para diagnosticar y establecer métodos apropiados para el aprendizaje de los niños que presenten debilidades en el área de aprendizaje.  Si bien son múltiples las estrategias, unidades didácticas, herramientas pedagógicas existentes en bibliografía como a nivel virtual, estas son implementadas de forma errónea convirtiéndose en poco eficientes.  De allí la necesidad de proponer la creación de un material didáctico que permita a los docentes de educación primaria contar con una variedad de herramientas destinadas para el ejercicio del rol orientador de una forma efectiva en el aula, ya que, sin lugar a dudas el éxito del docente como guía en el aula, depende de su capacidad para establecer una relación constructiva con cada niño, una relación de confianza y respeto mutuo.
En el estudio del rol orientador del docente y de las  herramienta de orientación que puedan servir de apoyo para maestros, es importante conocer identificar antecedentes de investigación y las nociones teóricas básicas  que permitan ser soporte y referencia dentro de dicha relación, ya que, esto permite establecer los elementos teóricos que apoyaran el  análisis obtener una visión amplia sobre el tema en  investigación.
           Estudios sobre el Rol Orientador del Docente 
            Existen estudios han reflexionado sobre el rol orientador del docente, representa un área explorada y discutida con amplio margen dentro del ámbito educativo, ya que, el atender a los padres y representante conlleva de forma inmediata a mejoras en el rendimiento de los escolares.
García (2002), plantea en su artículo “La Orientación educativa referente obligado en la formación de los actuales educadores” que la orientación es parte de la formación docente, se aspira que la formación parta desde la perspectivas de una orientación inmersa en los aspectos curriculares a fin de lograr un desarrollo integral del estudiante a pesar de la individualización que sufre el proceso educativo europeo. Señala el autor que es necesario hacer cambios en la formación de los docentes, una cosa es orientar de forma esporádica basada en la colaboración a una orientación bien canalizada, es por ello que el currículo de los maestros debe encontrarse empapado de contenidos sólidos en orientación. El docente debe recibir una formación firme como agente de la orientación y como colaborador de de la intervención orientadora y psicopedagógica.
Con respecto a la atención al escolar, señala García que esta debe ser de calidad, en base a las necesidades del estudiante, así como debe contemplar la estimulación temprana, la prevención la detección temprana de riesgos y la atención especializada. La acción orientadora en primaria se perfila dentro de la adquisición de la autonomía, el desarrollo integral y el logro de la identidad personal del estudiante.
Es importante para el autor destacar los lazos que se establecen entre el maestro y el escolar, los cuales, son fuertes durante el periodo de estudio en primaria, cargando la acción orientadora de afectividad. Durante este periodo se debe promover la formación de hábitos, el refuerzo de valores, así como las normas de convivencias, las relaciones grupales y la cohesión grupal entre otros.
El artículo se puede considerar relevante para la investigación porque el autor realiza hincapié en el rol orientador del docente coherente y ajustado a la necesidad de su espacio, resaltándose al maestro como orientador desde un ejercicio bien documentado y efectivo.
Irato (2011) plantea que la orientación es un proceso integral con espacio propio en el proceso educativo, de allí es importante conocer la vinculación de la orientación con la orientación. La autora plantea que dicha investigación tuvo como finalidad determinar la importancia que tiene la educación con la orientación a través de estimar el alcance de la vinculación dentro de la normativa legal venezolana y el sistema educativo, estableciéndose así la importancia del rol docente como orientador y la valoración del curso optativo de Función Orientadora Docente en el Instituto Pedagógico de Miranda.
Para alcanzar tal fin se desarrolló una investigación de tipo documental, donde se recopilaron y analizaron documentos legales, estudios previos y planteamientos sobre el tema. Dicha indagación y análisis arrojo como resultado lo siguiente: la orientación es considerada base fundamental de proceso educativo del alumno, ya que, la acción oportuna permite la integración efectiva al mundo socio-laboral.
Para que sea efectiva, la orientación debe darse de forma continua, es necesario que exista una relación constante entre el docente y el alumno, por ser este un proceso que inicia en educación inicial manteniéndose de forma continua durante la vida.
Los proyectos institucionales deben estar inmersos en la orientación, por apoyar la participación activa de los estudiantes y la promoción de los proyectos de vida particulares de los alumnos, es por ello que el asesoramiento se debe hacer de forma holística donde la escuela brinde las herramientas y las oportunidades para el desarrollo personal y académico.
Se considera importante cuando la autora realiza hincapié al mencionar que en ausencia del profesional en orientación, el docente debe asumir este rol, encontrándose al tanto de lo que hace el orientador a fin de desempeñarse como este al conocer y atender las áreas de salud, socioemocional, familiar y académica.
De acuerdo con esto, la investigación de Irato es un antecedente que aporta la importancia de la formación del docente venezolano dentro de las herramientas propias de la orientación, vincular a la educación con la orientación permite que el educador ejerza su rol  por ser la primera persona a la cual acudirán los estudiantes antes una situación de riesgo o problemática.
            En este orden de ideas encontramos las reflexiones de Álvarez y Romero (2007) en su artículo “La formación basada en competencias para los profesionales de la orientación”, en el cual, realizan un análisis sobre la formación desde el pregrado del profesional en orientación, ya que, por una parte es reconocido a nivel laboral, por otra parte se desconoce totalmente, situación que trae ventajas y desventajas.
            La formación inicial del orientador debe entenderse como parte de su desarrollo profesional y contener elementos propios de la transición por la vida activa.  La profesión es  dinámica, se regenera en diferentes direcciones y según el individuo asuma su compromiso individual o colectivo.            Desde la óptica de las competencias el profesional en formación de la orientación debe aprender a reflexionar sobre su propia experiencia, aprender de ellas y aplicarla en situaciones parecidas que a posterior puedan presentarse, pues no basta limitarse a diseñar instrumentos y técnicas de intervención.
            Los autores destacan al respecto:
“ser una persona competente (…) implica, estar dotada no sólo de conocimientos teóricos y técnicas, sino también de habilidades destrezas y actitudes que faciliten desenvolverse…” (pag.18)
           
            El orientador es un agente de cambio que se desarrolla profesionalmente en un contexto comunitario, por lo que debe ejercer desde una perspectiva ecológica y comunitaria. El profesional de la orientación es un experto, por lo tanto media aprendiendo en ese proceso, esto va permitir ambientes de calidad y una evaluación continúa bajo principios educación integral desde el aprender a: vivir, conocer, hacer y ser.
            El ejercicio de la profesión a nivel metodológico precisa la concepción del estudiante como eje central del proceso de aprendizaje. El aprendizaje, entonces se concibe como una construcción de significados en base a experiencias coordinadas desde la perspectiva interdisciplinaria favoreciendo la relación inteligencia – afectividad.
            Esta reflexión se puede considerar como aporte a la investigación a plantear por generar propuesta dentro de lo relacionado con el ejercicio de la orientación en el aula de educación primaria.
            Finalmente, se complementan estos antecedentes cuando se realiza referencia a Balza Antonio (2011), este señala en su investigación titulada “Formación docente y mediación pedagógica de conocimiento. Una Mirada transcompleja en el contexto de la educación universitaria latinoamericana”  que la formación docente es un proceso complejo por lo multidimensional de esta praxis.
             Dicho trabajo se oriento hacia el aporte teórico – epistemológico sobre las conexiones existentes en el sistema de formación.  Teóricamente el autor, se baso en el pensamiento transcomplejo (Trousseau 2007), mientras que a nivel metodológico transito por la investigación documental de diseño bibliográfico. 
            Como logros, el investigador señala que desde una perspectiva simple es insuficiente para abordar la formación docente transversal y transdisciplinaria que aborde todos los aspectos de la educación a nivel universitario.
            La investigación de Balza se puede considerar como pertinente con respecto al tema propuesto debido a que hace un análisis sobre la importancia de formar al docente desde la multidisciplinariedad respetando su espacio, sin imponer y bajo la óptica de la tranversalidad.


Marco normativo legal de Venezuela y su relación con el ejercicio de la orientación

Dentro del marco normativo que define el ejercicio de la orientación y la docencia se estipulan un grupo de lineamientos legales que en su articulado se consolidan como una base importante, en este caso, aplicados a aspectos referentes al ejercicio en la educación primaria.
El artículo 103º de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), señala que toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones.  Cuando desde la práctica orientadora se plantea planes de intervención que involucren a la familia, los representantes y los demás miembros de la comunidad escolar deben ajustarse  a las disposiciones fijadas en este artículo, ya que, el mismo garantiza el derecho a la educación.

El programa de gobierno 2013- 2019 “Plan de la patria”, entre sus objetivos destaca la atención de ciudadano de forma integral y la preservación de la vida a través de diversas acciones puntuales de gran impacto social. La práctica orientadora debe participar de forma activa al plantearse proyectos enmarcados en dichas líneas estratégicas, en particular:
·         Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos conquistado reconquistado después de 200 años: la independencia nacional.
·         Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana
La Ley Orgánica de Educación  (2009) en su artículo 6º, numeral 1º, literal “f”,  señala que el servicio de orientación debe ser garantizado en forma corresponsable con los diversos participantes del quehacer educativo. Complementándose, esta función con lo establecido en el numeral 04, literal “a” del  mismo artículo, el cual indica que la promoción, integración y participación social es efectiva a través de la formación y participación social efectiva y organizada en todos los ámbitos de la educación.





REFERENCIAS
Álvarez  Victor (2007) La formación basada en competencias  para los profesionales de la orientación.  Revista Universidad de Sevilla – España
Álvarez-Gayou, JL (2003). Cómo hacer investigación cualitativa: fundamentos y metodología. México: Paidós.
Balza L Antonio (2011) Formación docente y mediación pedagógica del conocimiento. Una mirada transcompleja en el contexto de la educación universitaria latinoamericana Sinopsis Educativa Año 11 N° Extraordinario Memorias del Congreso Internacional de Investigación Educativa UPEL- IMPM – Venezuela
Beauport, E. y Díaz, A. (2008). Pensamiento acerca de la Escuela Básica y posibles transformaciones. Cátedra Libre UCV Elaine de Beauport: Asociación civil Instituto Mead de Venezuela.
Bisquerra, R.(1998).  Modelos de orientación e intervención psicopedagógica. Barcelona: Praxis.
Bouchè P,H. (2005). Mediación y orientación familiar. Editorial Dykinson: Madrid
Calogne S. (2001). Interacción social comunicativa. Un modelo psicosocial. Comisión de Estudios de Postgrado, Facultad de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela. Caracas: Venezuela.

Calonge S. (2001) Interacción social comunicativa. Un modelo psicosocial. Comisión de Estudios de Postgrado, Facultad de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela. Caracas: Venezuela.

Clifford, M. (2001). Enciclopedia de la Psicopedagogía Pedagogía y Psicología. Editorial Océano/ Centrum. 
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (2009). Gaceta oficial N° 5908. Extraordinario. 19 de febrero del 2009

De Miguel D, Mario  Técnicas e instrumentos de la orientación escolar texto rescatado desde la Red de bases de datos de información educativa: investigación, innovación, recursos y revistas de educación hipermedia http://www.doredin.mec.es/documentos/00820073003287.pdf  
Diaz B, Frida (2005) Estrategias dicentes para un aprendizaje significativo Colección Docente del Siglo XXI. Bogotá: Serie McGraw-Hill

Diez G, Enrique (2008) Globalización y educación crítica Colección Alfredo Maneiro Serie Comunicación y sociedad. Editorial El perro y la rana. Caracas

Flórez  R. (2007). Pedagogía del Conocimiento Colección Docente del Siglo XXI. Bogotá: Serie McGraw-Hill

García N Narciso (2002) La orientación educativa, referente obligado en la formación de los actuales educadores. Revista complutense de Educación Vol. 13 N° 1 España
Hurtado de Barrera, Jaqueline  (2010) Metodología de Investigación, una compresión holística. Caracas. Ediciones Quirón – Sypal

Irato Elvia (2010) La formación del docente en orientación: Una urgente necesidad. Ponencia presentada en el XII Jornada de investigación educativa y III Congreso internacional. Escuela de Educación- Universidad Central de Venezuela
Latorre, Antonio (2003), La investigación-acción: Conocer y cambiar la práctica educativa. España: GRAÓ
Ley Orgánica de Educación Gaceta Oficial N° 5929 extraordinario. 15 de
Ley Orgánica  para la protección del Niño, Niña y Adolescente  Gaceta Oficial Nº 5.266 extraordinario.  02 de octubre de 1998
Llaca, P. Luévano, E. Vázquez, F. Gutiérrez, E. Loyo, Y. Gutiérrez, R y otros. (2006). Herramientas y soluciones para docentes. D.F, México: Ediciones Euroméxico.

Martínez Cynthia, Krichesky Gabriela, Barrera Alba (2010) El orientador escolar como agente interno de cambio. Revista Iberoamericana de Educación. N° 54, pp 107- 122 Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, la ciencia y la cultura. Hipertexto rescatado: http://www.rieoei.org/rie54a05.pdf

Ministerio de popular para la educación. (2008) Sistema Educativo Bolivariano  Documento Base del Sistema Bolivariano de Educación. Caracas- Venezuela
Pestana Nancy (2005) El diálogo, la supervisión critica y los roles en el proceso de orientación pedagógica. Revista de Teoría y didácticas de las Ciencias Sociales N° 10. Universidad de los andes- Venezuela
Plan de la patria 2013- 2019  Programa del Gobierno Bolivariano de Venezuela Ediciones Correo del Orinoco. Caracas- Venezuela
Pernalete Maria, Pernalete Devimar, Lopéz Ana, González Yosselis (2008)  Manual instruccional para la elaboración de estrategias didácticas. Hipertexto rescatado:      http://www.ucv.ve/fileadmin/user_upload/vrac/documentos/Curricular_Documentos/Evento/Ponencias_4/Pernalete__Maria.pdf
Prieto F, Luis B (1984) Principios generales de la educación Tercera edición Fondo editorial Ipasme. Caracas- Venezuela.
Vázquez, F. (2006). Modernas estrategias para la enseñanza. Tomo 1 Ediciones Aeroméxico. México
Vital, F. (2004).  Orientación y Cambio en Organizaciones EducacionalesExperiencia de intervención en una Escuela Básica. Material Impreso para uso interno del Postgrado en Educación, Mención Orientación.  Caracas: UCV  (lectura incluida en el material instruccional de la asignatura “Seminario de Integración”).

Ysern de Arce José (2003) El Educador ideal  Revista Horizonte Educacionales N° 08, Universidad del Bio- Bio. Chile.

Educación social y hacer política...

Un interesante articulo que no tiene perdida alguna...



Disponible en:
http://www.memoriasdelfuturoimperfecto.blogspot.com/

25 Provocaciones

Hace algun tiempo, una colega cubana me regalo este texto bien particular que nos describe como de una forma significativa podemos abordar la realidad de una comunidad...

Con Uds las "25 provocaciones para la participación" de Fernando De la Riva
  

25 provocaciones para la participación comunitaria (revisadas)
Publicado en 22 octubre, 2012 de Fernando de la Riva
Por Fernando de la Riva

25 (por ahora) [1] provocaciones [2] (revisadas) para la Participación [3] Comunitaria [4].

Cuando estuve en Cuba en 2001 los compañeros y compañeras me pidieron algunas reflexiones sobre la “participación comunitaria”. Volvía entonces de trabajar con profesores y profesoras, académicos/as  que en todo el mundo sacralizan el saber académico y cultivan el gusto por las citas y referencias. Así que me propuse –a modo de provocación- hacer un texto en el que las citas tuvieran más espacio que el propio texto. El resultado es difícil de leer: ¿a qué atendemos: al texto, a las notas al pié? ¿cómo leer este “rompecabezas”?…
… Once años después, en septiembre de 2012, Tato Iglesias me escribe desde Argentina:
“Días pasados, recibí una carta de algunos amigos de las Asambleas Populares que luchan contra las compañías que pretenden extender la minería a cielo abierto en distintas provincias, que decía lo siguiente:
““Estamos intentando organizar todo tipo de materiales para aportar a radios comunitarias, escuelas, etc., y hacer un CD de Educación Popular y participación comunitaria con voces de pobladores de la región y textos leídos de Rubén Dri, Tato Iglesias, Eduardo Galeano, Monseñor Angelelli, etc. La idea surgió de un texto que mandó la Universidad Trashumante hace algunos años, que se llama 25 provocaciones para la participación comunitaria”".
Me pareció maravilloso que tus textos “retumben” aquí en nuestras Provincias y en nuestras luchas. Quería contártelo.”
La carta de Tato me “provoca” a releer y revisar aquel texto que creía tan difícil y oscuro y que -mira por donde- sirve a gentes que luchan por la dignidad y la participación comunitaria a miles de kilómetros.

1. La participación comunitaria no es (solo) un medio sino un fin, una meta, un objetivo a alcanzar, porque creemos en el Hombre y la Mujer Sujetos, en la Comunidad Sujeto[5]. Creemos que las personas, individual y colectivamente, deben ser protagonistas de su presente y de su futuro, ser (seres) capaces de sentir, pensar (sentipensar)[6], decir y hacer por si mismos[7], y de hacerlo solidariamente[8], como condición para alcanzar el desarrollo y la felicidad, individual y colectiva.[9]
2. La participación comunitaria no es (solo) un fin sino un medio. Un medio para hacer posible la realización de cambios necesarios y mejoras de la vida colectiva de la población de un territorio, de la comunidad, que serían imposibles sin su participación o contra ella[10]. Es un medio para la transformación de la realidad, para impulsar el desarrollo individual y colectivo, personal y social. Un medio “oportuno”.[11] Un medio ideológica y éticamente coherente[12], un medio satisfactorio y eficaz[13].
3. La participación comunitaria no es (solo) asistencia. No basta con estar presente, con ser espectador o espectadora. Como mínimo se ha de ser “consciente”[14]. Y no solo es necesario estar y estar despierto, también es preciso re-accionar, hacer algo, tomar parte –de una u otra forma- en lo que ocurre, aquí y ahora (aunque solo sea pensar en lo que vemos y oímos… para formar nuestra opinión, para -después- actuar en consecuencia)[15]. La participación comunitaria no es (solo) movilización. No basta con moverse, si no se sabe donde se va, o no se quiere ir.
4. Nunca es verdad la afirmación de que “la gente no participa en nada” (como todas la generalizaciones). La gente de la comunidad, de sus diferentes grupos y sectores, toma parte en lo que le interesa, en aquello que relaciona con sus necesidades e intereses, con sus expectativas de bienestar, satisfacción y felicidad. Y hay miles y millones de ejemplos de eso en todos los tiempos y lugares[16].
5. La participación de la comunidad no puede imponerse por decreto, ni obligarse por votación mayoritaria, ni forzarse de manera alguna. La participación, o es voluntaria o no es. Lo demás es imposición o manipulación, no participación comunitaria. La comunidad, sus gentes deben, necesariamente, QUERER participar. Eso refleja la importancia de la Motivación para participar, que es preciso cuidar permanentemente[17].
6. La participación de la comunidad, además de motivación, requiere CAPACIDADES, conocimientos, manejo de habilidades técnicas y sociales, valores y actitudes… necesarios para poder llervar a cabo múltiples tareas complejas (las que implica cualquier proceso de cambio social, por “micro” que sea), tanto más complejas cuanto que han de ser realizadas de manera colectiva. Eso refleja la importancia del aprendizaje permanente, de la Formación[18] y lo que llamamos “Educación para la Participación”.
7. No basta con que la comunidad, sus grupos, sus sectores, quiera y sepa como participar (cosa que no se consigue fácilmente, de la noche a la mañana, de manera espontánea) si no dispone de cauces, medios, espacios, recursos… para PODER participar[19] ([20]). La Organización, evidentemente, es una condición necesaria -paradigmática, dirían los eruditos[21]- de la participación comunitaria, por la que hay que trabajar desde el primer momento.[22]
8. Motivación, formación y organización se articulan, combinan, compensan, gradúan, se equilibran… –en el proceso de construcción de la participación comunitaria- de forma dialéctica y dinámica. O sea, no hay primero y después, sino todo a la vez, interactuando, en cada momento, aquí y ahora.[23] Planificación y flexibilidad. Perspectiva y creatividad. Compromiso y libertad. Atención permanente a la parte y al conjunto, al momento y al proceso, al mismo tiempo.
9. La comunidad no es una realidad homogénea, uniforme, por mucho que puedan tener en común quienes la componen, sino que está formada por personas, grupos y subgrupos diferentes entre sí, que piensan, sienten, dicen y actúan de maneras diferentes. La diversidad es un hecho[24], y es, junto con todo lo que tenemos en común (que es mucho), un elemento esencial de la identidad humana. Las formas, los niveles, los ritmos de participación comunitaria serán, necesariamente, diferentes, de acuerdo con los diferentes grados de motivación, las diferentes capacidades y los diferentes niveles de organización, de las diferentes personas y los grupos sociales que componen cada comunidad concreta, en cada contexto.
10. Para impulsarla eficazmente, es necesario entender la participación comunitaria como un proceso. Un proceso, también y fundamentalmente, de aprendizaje[25]. Un proceso progresivo, creciente, en el que la comunidad, sus diferentes grupos, va asumiendo mayor protagonismo, mientras disminuye el de quienes promueven esa participación (sean de carácter institucional o social). Un proceso complejo, dado el carácter complejo e “integral” de la realidad y de la participación comunitaria[26]. Un proceso que requiere tiempo[27], y una mirada “en perspectiva”, y requiere constancia, sistematicidad y paciencia[28].
11. Para que la participación comunitaria surja y crezca, es preciso  tomar como punto de partida y referencia permanente de la acción las necesidades e intereses sentidos por quienes forman la comunidad (o por las personas o grupos con quienes empezamos a trabajar en ella). No hay otro lugar del que partir: la realidad. [29]
12. Para hacer posible la participación comunitaria es preciso potenciar las relaciones interpersonales, el conocimiento mutuo, la cohesión, lo relacional, los afectos, lo personal, lo subjetivo. Valorar la importancia de los grupos sociales y las redes naturales. El amor es una poderosa fuerza transformadora. La realidad la cambian las personas. Personas concretas cuya subjetividad, sentimientos, emociones, valores… son determinantes en cualquier proceso colectivo. Para que las personas cambien la realidad han de empezar por cambiar ellas mismas[30]. Olvidar esto es negar la realidad, negar la participación comunitaria, y negar el desarrollo de la comunidad[31].
13. El desarrollo y sostenimiento de la participación comunitaria requiere buscar sistemáticamente la satisfacción, el disfrute, utilizar el juego, el humor, la poesía, la música…[32] Nos tiene que gustar lo que hacemos para mejorar la realidad. La creatividad y la imaginación son, y han sido siempre, herramientas poderosas para cambiar el mundo.
14. Impulsar la participación comunitaria requiere no suplir nunca la iniciativa de la gente, no hacer nunca por las personas lo que puedan hacer por si mismas, incluida la toma de decisiones. Ello significa que la persona promotora ha de difuminarse progresivamente, hasta desaparecer. Y ha de evitar paternalismos o mesianismos. Solo vale un compromiso basado en el respeto a los grupos, a la comunidad, a su condición de personas adultas, a su propia búsqueda individual y colectiva.
15. El conflicto es parte sustantiva de la realidad[33], y parte fundamental del proceso de participación comunitaria. Negarlo, sofocarlo, huir de él, es estéril, es una forma de resistirse al cambio y la transformación, de combatirlos. El problema no es el conflicto, sino la forma de abordarlo y resolverlo. Es necesario aprovechar el conflicto como fuente de aprendizaje, utilizarlo para aprender, para buscar alternativas y nuevas soluciones a los viejos y nuevos problemas y necesidades.
16. Para que la participación comunitaria sea sostenida y sostenible, es necesario apoyar(se) siempre (en) las capacidades y potencialidades de la comunidad, de sus miembros individuales, de sus grupos y sectores, potenciarlas, explotar los recursos y capacidades naturales, y los emergentes. Trabajar particularmente con/desde/a través de las personas líderes naturales y multiplicadoras de la propia comunidad. Trabajar por la autonomía de la comunidad, de sus grupos y sectores[34].
17. En la participación comunitaria es preciso aprender a participar HACIENDO, favorecer las iniciativas, los pequeños proyectos, la realización de los sueños, las pequeñas y grandes acciones, garantizar que cada cual tiene (y sabe y comprende) una tarea concreta que hacer, por sencilla que sea.
18. Para promover la participación comunitaria es necesario utilizar los lenguajes, los códigos, los símbolos, las imágenes, las referencias, los ejemplos, las señas de identidad y formas de expresión cultural y comunicación propias de cada comunidad. Moverse siempre dentro del universo conceptual y el imaginario de la gente (no pretender que hagan suyos los nuestros). Utilizar distintos lenguajes. Diversidad, alternancia. Combatir la rutina. Mantener la a-“tensión”.
19. Es esencial, en el proceso de la participación comunitaria, primar, en todos los momentos y niveles, la comunicación, en todas las direcciones (entre dirigentes, entre dirigentes y bases, entre bases y dirigentes, entre las bases, entre los miembros del grupo, entre grupos, entre grupos y comunidad, entre comunidades…)[35]. Ejercitar (especialmente las personas promotoras de la participación) la ESCUCHA y la observación activas. Utilizar, de forma sistemática, la Pedagogía de la Pregunta.[36]
20. En los procesos de participación comunitaria es necesario plantear objetivos para el éxito. Reconocer, visualizar y celebrar[37] los logros, los éxitos de la comunidad (no de las personas promotoras). (Tampoco engordar, adornar, halagar, dar coba, mentir, mentirse, falsear[38]…).
21. En la participación comunitaria es fundamental atender a los logros, a los resultados concretos -materiales y espirituales-, pero no de cualquier forma. Poner el acento de la mirada en el proceso, en el COMO (lo cualitativo frente a lo cuantitativo). Atender al crecimiento y el avance del proceso de participación (motivación, formación y organización[39]) de la comunidad y cada uno de sus grupos y sectores.
22. La construcción de la participación comunitaria requiere, permanentemente, evaluar, auto-evaluar, aprender de los aciertos y los errores (los errores son excelentes motores de aprendizaje). Convertir el proceso, la experiencia de la participación, en la principal fuente de aprendizaje colectivo[40].
23. Durante el proceso de promoción y construcción de la participación comunitaria, en todos los momentos, de todas las formas posibles, es preciso interrelacionar los micro-procesos, crear redes, generar sinergias[41], favorecer la comunicación y el intercambio de experiencias entre grupos[42], sectores, comunidades, provincias, naciones… sumar fuerzas [43].
24. Para promover la participación comunitaria es preciso cuidar (las personas promotoras) la coherencia entre nuestro discurso y nuestra práctica (también en nuestra práctica organizativa interna). Eso tiene que ver con nuestra capacidad de aprender de lo que hacemos (nuestra capacidad de reconocer los aciertos y los errores). Y tiene que ver, sobre todo, con la “ejemplaridad”, que es un valor ético fundamental[44].
25. Una última (¿?) provocación (por ahora) para la participación comunitaria: la de las Nuevas Tecnologías de la Comunicación. ¿Cómo hacer accesibles las herramientas tecnológicas necesarias a la comunidad?[45] ¿Como convertirlas en instrumentos de/para la participación?¿Cómo utilizarlas adecuadamente, en coherencia con las anteriores provocaciones?[46]. El tema tiene hoy tanta importancia que tendremos que hacernos inevitablemente estas preguntas en cualquier proceso de participación comunitaria.
Fernando de la Riva.
Colectivo de Educación para la Participación, CRAC
Santiago de Cuba 2001-Cádiz 2012

[1] Se trata de una lista provisional, abierta, caótica… Ahora son 25 las provocaciones, pero mañana… ¿quién sabe? La idea es que otras personas reaccionen a este intento de sistematizar y problematizar, en unos cuantos ejes o temas, las cuestiones fundamentales de la “metodología” de la participación comunitaria. Así que… a reaccionar, amigos y amigas.
[2] Provocar: “incitar a hacer algo”. ¿Esa es nuestra misión, nuestra tarea, no?
[3] Estas “incitaciones” van dirigidas a quienes, desde la Animación Sociocultural, la Educación Popular, el Desarrollo Comunitario, la Educación Social, el Trabajo Social, la Promoción Cultural… (y todas las demás “disciplinas” que seamos capaces de inventar, incluida la Acción Política), se encuentran en su práctica -antes o después- con la necesidad de la participación comunitaria. Y, si no se la encuentran, es que algo está fallando ¿No?
[4] Para no complicarnos las cosas, hablamos de la “Comunidad” como “la población que vive en un mismo territorio físico y/o cultural” (a veces, una “comunidad”, un grupo o un sector de ella, podrá identificarse mejor en función de factores culturales que geográfico-físicos). Echadle un vistazo a lo que ha escrito y sigue escribiendo Marco Marchioni sobre su experiencia de trabajo en la comunidad.
[5] Ver, mucho más a fondo, “Democracia Radical”, concepto muy reciente, y revisar el de “Democracia Participativa”.
[6] Concepto superador aportado (o utilizado) por Orlando Fals Borda. Los sentimientos, las emociones, como categoría sociológica que no pueden faltar en el análisis.
[7] Definición de “Sujeto” (“piensa, dice y hace por si mismo”) oída a Ignacio Fernández de Castro
[8] Y en armonía con la Naturaleza, habría que añadir.
[9] Creemos en ello, y trabajamos por ello. Trabajamos en la construcción de esa utopía.
[10] Ver mucho más a fondo, la reflexión creciente sobre “Capital Social” en Adela Cortina, Robert D. Putnam.
[11] Es un medio “oportuno” porque responde a las necesidades del momento histórico, a la existencia de una comunidad social, una sociedad apática, desestructurada, adormecida por las promesas y los efectos del neoliberalismo y por el fracaso del “socialismo real”. Paradoja: por distintos caminos, en distintos contextos, hemos llegado a los mismos resultados.
[12] Sobre la Revolución Etica, ver a fondo, Carlos Núñez, Dalai Lama, Fernando Savater, José Antonio Marina, y otros muchos, que cada día suman sus voces a esta llamada.
[13] Las empresas multinacionales ya han descubierto las ventajas –en términos de eficacia- de la participación y el trabajo en equipo frente a los modelos verticales y autoritarios (aunque reserven para unos pocos las decisiones fundamentales, como el reparto de los beneficios). Falta saber que van a hacer con la participación (ya sabemos lo que dicen) los movimientos sociales y la izquierda en general.
[14] Parece difícil participar mientras se duerme, aunque puede ser interesante explorar y experimentar en esta dirección, pero, decididamente, no pueden considerarse “participación” las siestas que echamos en algunas reuniones, por ejemplo.
[15] ¿Es posible la “no participación”? ¿La inhibición no es una forma de tomar parte, de tomar partido o postura? (Echarle un vistazo a la “no neutralidad” de Paulo Freire).
[16] En Cádiz, por ejemplo, el Carnaval, la Semana Santa, el Fútbol, el “chapú” y la supervivencia diaria, etc. Tal vez, lo que queremos decir –cuando nos quejamos- es que “la gente de la comunidad no participa en lo que a NOSOTROS nos parece necesario e interesante”. ¿El problema está en nosotros, y nosotros sin saberlo?
[17] Sobre los factores, externos e internos, que influyen en la motivación hemos hablado muchas veces, en otros textos. No nos enrollemos.
[18] Esto del aprendizaje permanente, clave fundamental de los procesos de participación comunitaria, es lo que nos permite hablar, en mi opinión, de Educación Popular.
[19] Sería bueno saber por donde ha ido el debate que, hace años, se planteaba en América Latina, y en el ámbito de la Educación Popular en particular, sobre el “poder popular” y su construcción. Sería muy interesante saber también como ha ido reconstruyéndose el concepto de “poder”, a cuenta de la reflexión sobre el famoso “empowerment”, traducido como “empoderamiento” (que me suena fatal). ¿El poder se “construye” desde la base social o se “toma” de los de arriba? ¿En todo caso, serviría de algo “tomarlo” arriba, si no somos capaces de “construirlo” abajo? El problema está -antes, durante y después- en la “construcción del poder” en la comunidad.
[20] En este punto del PODER es donde esto de la “participación comunitaria” encuentra sus límites y las mayores resistencias “externas”. A nadie, a ninguna estructura de poder, a ningún gobierno, a ningún nivel… le gusta compartir el Poder, las decisiones, la disponibilidad de los recursos… todos tienden a concentrarlo y acumularlo. Esta es una tendencia general, más allá de los discursos, que se produce en lo micro y en lo macro. Hemos de remitirnos al “cambio de las personas”  -¿La Revolución Etica?- como condición del cambio de estructuras y del cambio social.
[21] Saúl Alinsky llega a decir: “Primero la organización, después el programa.” ¿Se trata de una exageración o es el reflejo de la importancia de lo organizativo? Sobre la Organización, y en particular sobre la Organización Comunitaria, sus formas, sus modelos, sus procesos, sus metodologías, cabe reflexionar, sistematizar, contrastar, investigar, escribir mucho más. (¿Quién nos “provocará”?) Aquí, en lo organizativo, está una de las claves de la participación comunitaria. Con frecuencia, los Movimientos Sociales, las asociaciones, los colectivos y organizaciones populares, han centrado su atención en la consecución del objetivo, descuidando lo organizativo, que parecía meramente una cuestión funcional, y olvidando que –precisamente- se trataba de una condición necesaria para poder alcanzar el objetivo. ¿Cómo organizarse de forma eficaz, sin perder la coherencia con los valores que decimos defender: libertad, igualdad, solidaridad, participación, cooperación, trabajo de equipo, cambio, transformación, aprendizaje, búsqueda, sinergias, mestizaje…?
[22] No confundir: hablamos de la organización participativa, la que se construye para facilitar la participación, no para dificultarla, manipularla o impedirla (ver “Burrocracia”).
[23] Es una relación como la del baile, el tango, por ejemplo: hay que mover varias partes del cuerpo a la vez, siguiendo el ritmo de la música, al mismo tiempo que la compañera o  el compañero de baile, conjuntando los movimientos de ambos, sin una pauta fija y estricta, cambiando de movimientos y ritmos según cambia la música, poniendo en ello los 5 sentidos, todo el sentimiento y la emoción que la música nos transmite. No es fácil, pero se logra con un poco de sensibilidad, mucha escucha y, sobre todo, con la práctica.
[24] Hecho (la diversidad humana) sobre el que no caben “juicios morales” (bueno o malo), como sobre las diferencias de color, edad, sexo, clima, contexto, etc. En todo caso, cabe reconocerlo como una potencialidad, una riqueza, una oportunidad para la creatividad y el mestizaje.
[25] El “aprendizaje de la participación” es una asignatura fundamental pendiente. Ni en la familia –en términos generales- ni en la escuela –en términos más generales aún-, ni en la práctica social, cultural, política, etc. –generalizando a tope- se desarrolla adecuadamente este aprendizaje. Con frecuencia, el aprendizaje común es de “contravalores”  y actitudes viciadas que dificultan la participación (inhibición, delegación, subordinación, pérdida o sometimiento del espíritu crítico, falta de cuestionamiento, etc.). Hay por tanto dos tareas pendientes: el “desaprendizaje” de valores y hábitos contra-participativos, y el “aprendizaje de la participación”. Pero… ¿dónde realizar ese aprendizaje? El Desarrollo Comunitario debe ser una escuela de participación.
[26] Esta “integralidad” abarca toda la vida de la comunidad, que es una sola, contradictoria y compleja pero una, en la que se integran aspectos culturales, económicos, sociales, políticos, de salud, de vivienda, de educación, de… todo. Se entre por donde se entre a la vida de la comunidad, se encuentra la integralidad. Otra cosa es que nos hagamos los tontos y miremos para otro lado.
[27] Hemos comparado a menudo el proceso de construcción de la participación comunitaria con el maratón, frente a las carreras de velocidad (100 metros lisos, por ejemplo) que requieren una fuerte “explosión” física que ha de mantenerse a tope durante poco tiempo. En el matatón -como en el proceso de participación comunitaria- se trata de “resistencia”, de graduar el esfuerzo y mantener el ritmo durante mucho tiempo.
[28] A Franco, el dictador, se le atribuye una famosa frase: “sin prisa pero sin pausa”, que nos viene bien para representar lo que queremos decir. Para ese mismo fin, también nos vendrá bien un repaso al I Ching, el milenario “Libro de los Cambios” chino, que nos avisa permanentemente de la importancia de la perseverancia, la paciencia, la humildad, la fuerza de lo pequeño… Tampoco nos vendrá mal recurrir al poeta, en este caso Antonio Colinas, cuando nos dice: “lo importante es sembrar”.
[29] Esas necesidades e intereses pueden no coincidir con nuestro “análisis y diagnóstico de necesidades”, pero si queremos que en algún momento quienes forman la comunidad lleguen a identificar por si mismos esas otras necesidades o intereses más “importantes” (siempre desde nuestra perspectiva discutible) habremos de partir desde los que, aquí y ahora, la gente de la comunidad siente como propios.
[30] Otra cita pendiente: la espiritualidad oriental, su sentido de la relación entre lo individual y lo global, su atención al interior, al “centro”, como núcleo de transformación, su sentido de la compasión (nada que ver con el nuestro), su sentido del tiempo… Desde esta espiritualidad (Osho, por ejemplo) se nos critica a los “occidentales” (también a los “revolucionarios occidentales”) nuestra excesiva atención a lo periférico, a lo exterior, y nuestra desatención a lo interior, a la transformación personal, como si fueran dos cosas distintas.
[31] Humberto Miranda, me envía una cita de Carlos Marx en la que dice: “en el vortice de este mundo la amistad es la única cosa importante en el plano personal”. Hasta el difunto Marx sabía de la importancia de la subjetividad.
[32] Saúl Alinsky avisa de que cualquier táctica que no sea satisfactoria o no produzca alguna forma de disfrute para quienes han de participar en ella, será un fracaso. Eso nos lleva a investigar (¿experimentalmente?) por los intrincados caminos de la satisfacción y el disfrute, individual y colectivo.
[33] Saúl Alinsky dice: “No hay cambio sin conflicto.” Pero, el miedo al conflicto es una constante en las personas, en las organizaciones, en los dirigentes, en los gobiernos…
[34] De nuevo, el famoso “empoderamiento” y la autonomía. Paulo Freire llamó a su último libro: “Pedagogía de la Autonomía”, como señalando que ésta es el fin último de cualquier proceso de aprendizaje, el mar donde se han de juntar todos los ríos.
[35] Mario Kaplún es un ejemplo de un educador popular, un promotor de la participación comunitaria que descubrió pronto la importancia decisiva de la comunicación en estos procesos, hasta el punto de que, a menudo, es difícil diferenciar los procesos de promoción participativa de los de comunicación popular.
[36] Sobre Pedagogía de la Pegunta, consultar desde Sócrates a Paulo Freire. A pesar de tan extensa bibliografía, parece que ésta también es una asignatura pendiente.
[37] Necesitamos traer una “cultura de la celebración” a la participación comunitaria, a las organizaciones sociales (probablemente ésta sea una de las propuestas metodológicas más fáciles y mejor aceptadas), frente a la “cultura de la militancia y el sacrificio” –de raíces netamente judeocristianas- de la que provienen nuestros viejos modelos organizativos. Vendría bien releer a Paul Lafargue, “El Derecho a la Pereza”, para no olvidar que el objetivo de la transformación social es siempre la felicidad y, añadimos, no cabe aplazarla (la felicidad) a cuenta de nada, de ninguna promesa futura, por lo que es preciso intentar encontrarla aquí y ahora, mientras vamos caminando, mientras la construimos.
[38] Ver “paternalismo” y “protagonismo” (de las personas promotoras). A menudo confundimos la información (sobre nuestros procesos, sobre nuestras prácticas) con la propaganda. Al final, lo que buscamos satisfacer, fundamentalmente, es nuestro ego.
[39] Los niveles de organización de la comunidad (autoorganización) y el estado de salud, la vitalidad participativa de sus organizaciones son fácilmente observables, como indicadores de evaluación de los procesos.
[40] Eso no significa “mirarse el ombligo” permanentemente, pero no creemos perjudicial la práctica periódica y regular de este ejercicio individual y colectivo: evita la aparición de barriga y la acumulación de polvo en ese íntimo rincón del cuerpo (individual y colectivo).
[41] A estas alturas está muy claro lo que plantea la “Teoría General de Sistemas”: son más fuertes las organizaciones, los sistemas que están más y mejor conectados con su exterior, con otras organizaciones y sistemas. Por el contrario, quienes viven cerrados sobre si mismos tienden a enquistarse y morir.
[42] El intercambio de experiencias entre grupos cumple, al menos, dos funciones: obliga a “contar” la propia experiencia (y por lo tanto a reflexionar sobre ella), y permite aprender de la otra experiencia y de su comparación con la propia. Todo son ventajas.
[43] Un tema sobre el que decididamente hemos de volver una y otra vez es sobre el “mestizaje”. Pienso que es una cuestión de la mayor actualidad: ¿cómo construir un pensamiento, una expresión y una acción que sean “mestizos”, para vivir en un mundo y un futuro “mestizos”?
[44] Dime lo que haces y cómo lo haces, no me digas lo que dices. O, también: “para tener la boca grande, es preciso tener el culo limpio.”
[45] También en el llamado “Tercer Mundo”, o en el Sur, o en la Periferia. Algunas experiencias merecen atención, como la de Mohamed Yunus y el Banco de los Pobres en Bangladesh.
[46] Esta “rama”  tecno-metodológica del árbol de la participación comunitaria nos lleva muy lejos, y requiere un tratamiento específico ¿Cuándo?

Acerca de Fernando de la Riva
Nací en Madrid en la segunda mitad (por los pelos!) del siglo XX. Estudié Historia Moderna y Contemporánea, aunque toda mi vida profesional la he dedicado a la Animación Social y la Consultoría de Organizaciones. Llevo 16 años viviendo en Cádiz.

http://www.memoriasdelfuturoimperfecto.blogspot.com



Un poema .... se escapo de la libreta....

¡Aún no te lo cuento!


El día aquel, cuando llegue a la plaza…. 

Fui a tomar una foto y el teléfono de forma muy inteligente se abrió en tu numero… 

¡Lo vi!  

¡No lo creía!  

El teléfono de forma astuta, me jugó una mala broma… No sabía que hacer… la duda me rondaba y el sol de forma constante molestaba… en un lapso de aire, mi querido! 

Siiii!


 Logré abrir la cámara y a tiempo tomar junto al vencedor de tiranos la promesa de trabajar por los jóvenes de mi pequeño pueblo…